Mientras el Boletín Oficial de Canarias (BOC) de hoy se inunda con resoluciones de estabilización de personal sanitario y planes de vivienda pública para retener el talento local, una sombra se proyecta sobre las aulas y centros de orientación del archipiélago. A cierre de 2025, el informe de 'Perspectivas Laborales Canarias' ha confirmado lo que Bruselas llevaba tiempo advirtiendo: el modelo de formación basado en el volumen y el servicio básico ha colapsado.
Por primera vez en la historia económica de las islas, el mercado laboral no demanda brazos para servir copas, sino cerebros para gestionar algoritmos y energía. La Canarias de 2026 ha dejado de ser un parque temático para convertirse en un nodo tecnológico y de cuidados, pero el sistema educativo parece haber perdido el último ferry.
El giro del mercado ha sido violento y sin retorno, consolidando un 'Top 3' de perfiles híbridos que hoy por hoy son prácticamente imposibles de cubrir. En primer lugar, los técnicos de Economía Azul y Renovables se han convertido en los nuevos "reyes" del empleo. Con los primeros parques eólicos marinos con previsión de colocarse frente a las costas de Gran Canaria y Tenerife, la demanda de especialistas en mantenimiento e instalación ha desbordado la oferta de la Formación Profesional. El archipiélago, bendecido por los vientos Alisios, tiene la tecnología, pero carece de las manos cualificadas para sostenerla. No es solo una crisis de empleo; es una crisis de soberanía energética que la FP Dual no está logrando atajar a la velocidad que exige la transición verde europea.
En el sector turístico, el cambio de paradigma es igualmente drástico. La figura del recepcionista tradicional ha sido desplazada por el Analista de Datos Turísticos. En las oficinas centrales del sur de la isla, ya no se busca a quien simplemente realice el check-in, sino a profesionales capaces de interpretar el comportamiento del cliente digital y optimizar el rendimiento del activo bajo la presión de las tasas de carbono de la UE. El "sol y playa" ahora se vende mediante algoritmos, y aquellos que siguen formándose únicamente en protocolos de atención al cliente de hace una década se encuentran con un mercado que les ofrece salarios de subsistencia frente a los sueldos competitivos de la Business Intelligence hotelera.
El factor demográfico ha forzado la profesionalización de la Silver Economy y los cuidados sociosanitarios. La pirámide poblacional de Canarias no perdona, y la atención a la tercera edad ya no se entiende como una tarea de apoyo, sino como un sector de alta especialización técnica y humana. La paradoja es sangrante: mientras miles de jóvenes se inscriben en cursos de sectores saturados, las empresas de cuidados y las nuevas infraestructuras eólicas tienen que importar talento de fuera o dejar vacantes sin cubrir.
La pregunta que resuena en los despachos de Bruselas y en las consejerías de Canarias es si estamos ante un fallo sistémico de orientación. Seguimos formando candidatos para profesiones que se extinguen bajo la automatización, ignorando que la vía más rápida hacia un salario digno en las islas ya no pasa por la bandeja, sino por el terminal de datos y el aerogenerador. Si Canarias no actualiza su "software" educativo este 2026, el problema no será la falta de turistas, sino la incapacidad de los canarios para ocupar los puestos que su propia tierra está generando. El futuro es "Tech y Sostenibilidad", o no será.















