El Patronato de Turismo de Gran Canaria despliega la alfombra roja para los gigantes del sector francés en una operación quirúrgica de cinco días. Con Maspalomas como cuartel general y el mercado galo creciendo a doble dígito, la isla busca transformar al turista de sol y playa en un prescriptor de "experiencia premium" antes de que 2026 marque el récord histórico de los 5 millones de visitantes.
No es casualidad que nombres como Voyageurs du Monde, Les Maisons du Voyage o Allibert hayan estado recorriendo el litoral de San Bartolomé de Tirajana a mediados de diciembre. En un movimiento estratégico coordinado con la agencia Hopscotch Tourism, el sur de Gran Canaria ha decidido que 2026 no será solo el año de los británicos y alemanes. El objetivo es el turista francés: ese que gasta un 33% más que antes de la pandemia y que ya no se conforma con una hamaca.
Los agentes pernoctaron en el Seaside Palm Beach y realizaron inspecciones técnicas en el Grand Hotel Residencia (el único Leading Hotels of the World de la zona). El mensaje enviado a París es nítido: el sur de Gran Canaria tiene la infraestructura de lujo necesaria para satisfacer al exigente cliente galo que busca exclusividad y diseño. El itinerario para los turoperadores franceses fue una declaración de intenciones. Desde las Dunas de Maspalomas hasta el Puerto de Mogán (que ya atrae al 41% de los visitantes de la isla), la expedición buscó vender "territorio" y no solo "planta alojativa". Se trata de captar al turista de naturaleza y cultura, un segmento donde operadores como Allibert son líderes.
Mientras los agentes franceses paseaban por el Puerto de Mogán, el Pleno municipal aprobaba las cuentas de 2026 con un presupuesto récord de 60 millones y una nueva ordenanza estética para preservar el enclave. Mogán sabe que su arquitectura es su mayor activo frente al mercado francés, que valora la autenticidad por encima del hormigón.
Turismo de Gran Canaria está ejecutando un cambio de paradigma. Ya no se trata de llenar camas —la ocupación está en niveles récord—, sino de optimizar el rendimiento operativo. Con los ingresos turísticos subiendo un 17,7% en el último trimestre, la estrategia con Francia busca atraer a viajeros que consuman gastronomía local (Salinas de Tenefé) y turismo activo (Guayadeque), aumentando el valor añadido por cada noche de estancia.
La ausencia de un stand oficial de España en la última feria IFTM de París dejó a Gran Canaria en una posición de vulnerabilidad que el Cabildo ha decidido compensar con estos "viajes de familiarización". En un tablero donde la conectividad aérea con Francia (Volotea, Vueling, Binter) es más fuerte que nunca, el sur de la isla actúa como un ente autónomo para asegurar su cuota de mercado frente a la parálisis nacional. San Bartolomé de Tirajana habría bordeado los 5 millones de turistas en 2025. Para que esa cifra sea sostenible en 2026, la "diversificación" que pregona el Cabildo pasa obligatoriamente por el mercado francés. No vienen a sustituir a nadie, vienen a elevar el ticket medio de un sur que empieza a entender que el lujo no es solo un hotel de cinco estrellas, sino la capacidad de ofrecer una experiencia que un algoritmo no pueda replicar.El asalto francés al búnker del lujo en Maspalomas















