El mercado inmobiliario en el sur de Gran Canaria se enfrenta a un escenario de incertidumbre técnica debido al enfriamiento de su principal motor histórico: el comprador alemán. Con el Bundesbank rebajando la previsión de crecimiento de Alemania al 0,6% para 2026, la tradicional hegemonía germana en zonas como Maspalomas, Playa del Inglés y Mogán está entrando en una fase de observación. Tras años de contracción, la economía alemana promete una recuperación "gradual", pero el lento avance del PIB y una inflación que se resiste a bajar del 2% están obligando al pequeño y mediano inversor teutón a posponer sus planes de adquirir una segunda residencia en las islas.
El mercado residencial de Maspalomas y Meloneras ha cerrado diciembre de 2025 en plena fase de corrección, según Idealista, situando el precio del metro cuadrado en 5.242 €/m2, lo que supone un alejamiento definitivo de su techo de cristal. Aunque la cifra refleja un robusto crecimiento anual del 12,0 % respecto a diciembre de 2024, el último trimestre ha sido un jarro de agua fría para los vendedores: los precios han encadenado una caída del 3,5 % mensual y un desplome del 9,1 % trimestral, dejando el valor de la vivienda un 12,2 % por debajo del máximo histórico alcanzado en julio de 2025 (5.969 €/m2). Esta tendencia confirma que el "calentón" inmobiliario del sur de Gran Canaria está cediendo ante la realidad económica, ajustando las expectativas de un mercado que parece haber agotado su recorrido alcista por este año.
A pesar de este bache económico en el país de origen, los precios en el sur de la isla no dan tregua. En municipios como San Bartolomé de Tirajana, el valor de la vivienda sigue tensionado por una oferta extremadamente escasa, lo que mantiene el metro cuadrado en máximos históricos. El perfil del comprador alemán está mutando: mientras el ahorrador medio se retrae ante la subida de los costes de vida en su país, el comprador de alto poder adquisitivo —inmune a las décimas del PIB— sigue viendo en el sur de Gran Canaria un valor refugio. No obstante, el sector inmobiliario local empieza a notar que el tiempo de cierre de las operaciones se alarga, a la espera de que el aumento de los salarios reales en Alemania, previsto para finales de 2026, devuelva la confianza al consumidor.
El alivio para los propietarios y promotores locales reside en que la economía alemana "volverá a avanzar" de forma notable a partir del segundo trimestre de 2026, según el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel. Esta previsión de recuperación basada en el gasto público y las exportaciones sugiere que el mercado inmobiliario canario solo tiene que superar un "invierno" de demanda moderada. Mientras tanto, el sector residencial del sur se apoya en la diversificación, llenando el vacío dejado por el cliente alemán con compradores de otras latitudes europeas que, por ahora, mantienen el músculo financiero que Fráncfort aún lucha por recuperar.
El veredicto para los próximos meses es de una tensa estabilidad. El mercado inmobiliario del sur de Gran Canaria ha demostrado ser resiliente a las crisis externas, pero la dependencia del ahorro alemán es un cordón umbilical difícil de ignorar. Si la inflación en Alemania disminuye más lentamente de lo previsto, como advierte el banco central, el mercado residencial canario tendrá que fiar su crecimiento a la escasez de producto más que a la llegada masiva de capital germano, al menos hasta que el ciclo económico europeo recupere la velocidad de crucero prometida para 2027.















