Lo que hoy se celebra en el sur de Gran Canaria no es solo un éxito de taquilla, sino un triunfo de la representación. La cinta 'Maspalomas', codirigida por Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, ha irrumpido en las nominaciones de los Premios Goya 2026 con nueve candidaturas. Goenaga ha aprovechado el anuncio para reivindicar el cine como una "herramienta muy poderosa" capaz de "cambiar conciencias y hacer pensar", poniendo el foco en colectivos históricamente infrarrepresentados.
La película utiliza el icónico paisaje de Maspalomas no como un simple decorado turístico, sino como el escenario para explorar temas complejos: Visibilidad LGTBIQ+ y sexualidad en la Tercera Edad. La cinta pone el centro en la importancia de la representación de este colectivo en la gran pantalla y un aspecto valiente que aborda cómo se vive el deseo y la identidad en la gente mayor, un perfil muy presente en el sur de la isla.
Aitor Arregi ha celebrado especialmente la nominación de Kandido Uranga como mejor actor de reparto, una pieza clave en el engranaje emocional de la historia. Para el destino turístico, esta lluvia de nominaciones en enero de 2026 supone una campaña de marketing incalculable. Mientras el BOC del día se centra en la burocracia técnica y los tribunales de oposiciones, la cultura logra situar el nombre de la isla en la conversación nacional desde un ángulo de prestigio y profundidad. La "marca Maspalomas" trasciende así las hamacas para convertirse en un símbolo de libertad y reflexión intelectual.
El éxito de Goenaga y Arregi demuestra que Canarias puede ser mucho más que un plató de rodaje para blockbusters de Hollywood; es un territorio generador de historias propias con calado europeo. En un 2026 donde la sostenibilidad y la conciencia social marcan la agenda, 'Maspalomas' llega a los Goya para recordar que el cine, además de entretenimiento, es el espejo donde la sociedad canaria —con toda su diversidad— por fin puede verse reflejada con orgullo.

















