Sábado, 17 de Enero de 2026
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MASPALOMASEl cisne negro del sur de Gran Canaria: El 57,88 por cien de la agricultura está bajo invernaderos

El cisne negro del sur de Gran Canaria: El 57,88 por cien de la agricultura está bajo invernaderos

Gara Hernández - M24h Sábado, 17 de Enero de 2026

El verdadero "cisne negro" de San Bartolomé de Tirajana no vendrá de una caída en la bolsa de Blackstone ni de una nueva pandemia, sino del colapso silencioso de su propia demografía: un municipio que factura como un gigante pero se reproduce como un suspiro. Con un índice de envejecimiento de 161,43, el sur de Gran Canaria ha dejado de ser una comunidad para convertirse en un ecosistema donde, por cada niño, hay más de un jubilado y medio, lo que sitúa al destino en una vulnerabilidad extrema ante cualquier cambio en los flujos de capital o salud europeos. 

Esta dependencia de mayores (25,68), que casi duplica a la de los jóvenes (15,91), es la grieta en el casco de un barco que presume de facturación récord mientras su tasa de renovación de la población activa cae al 62,74. En términos prácticos, la isla se está quedando sin el relevo generacional necesario para sostener la misma industria que paga su opulencia.

La fragilidad del modelo se acentúa al observar que casi el 30% de su población es extranjera (28,53%), un colectivo compuesto mayoritariamente por ciudadanos de la Unión Europea (60,38% de los extranjeros) que han encontrado aquí su retiro particular. Mientras el Gobierno intenta frenar la compra de casas a foráneos para proteger a unos jóvenes que solo representan el 15,13% de la población, el municipio se aferra a una estructura productiva primaria que parece sacada de otro siglo. 

Más de 13.400 cabezas de ganado ovino-caprino (el 94,85% del total ganadero) conviven con un paisaje dominado en un 57,88% por hectáreas de invernaderos. El cisne negro es esta asimetría total: un motor turístico de vanguardia impulsado por una población que envejece a marchas forzadas y una base económica tradicional que aún depende del plástico y el balido de las cabras.

La fragilidad del modelo se acentúa al observar que casi el 30% de su población es extranjera (28,53%), un colectivo compuesto mayoritariamente por ciudadanos de la Unión Europea (60,38% de los extranjeros) que han encontrado aquí su balneario particular. 

Mientras el Gobierno intenta frenar la compra de casas a foráneos para proteger a unos jóvenes que solo representan el 15,13% de la población, el municipio se aferra a una estructura productiva primaria que parece sacada de otro siglo: más de 13.400 cabezas de ganado ovino-caprino (el 94,85% del total ganadero) conviven con un paisaje dominado en un 57,88% por hectáreas de invernaderos. El cisne negro es esta asimetría total: un motor turístico de vanguardia impulsado por una población que envejece a marchas forzadas y una base económica que aún depende del plástico y el balido de las cabras.

 

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