Viernes, 16 de Enero de 2026
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TURISMOBlackstone confirma la venta de sus hoteles en el sur de Gran Canaria que adelantó Maspalomas24H

Blackstone confirma la venta de sus hoteles en el sur de Gran Canaria que adelantó Maspalomas24H

GARA HERNÁNDEZ - M24H Viernes, 16 de Enero de 2026

En el ajedrez del gran capital, el tablero canario acaba de sufrir un movimiento sísmico. Blackstone, el gigante estadounidense que no da un paso sin calcular el retorno por milímetro cuadrado, está analizando una operación de venta de sus activos hoteleros del sur de Gran Canaria como adelantó Maspalomas24H; pero este juevesha habido una novedad: Atlántico Hoy ha adelantado que esa venta se podría realizar con una operación de despiece. En concreto, con una escisión parcial que podría cambiar para siempre el mapa de la propiedad hotelera en las islas. El plan es tan quirúrgico como ambicioso: separar los activos canarios de su plataforma Hotel Investment Partners (HIP) para crear una nueva compañía independiente lista para ser vendida o lanzada al parqué bursátil.

La lógica detrás de este movimiento es puramente financiera. HIP se ha vuelto "demasiado grande para ser devorada" de un solo bocado. Con 70 establecimientos y 22.000 habitaciones en el sur de Europa, el fondo soberano de Singapur (GIC) y Blackstone se han dado cuenta de que el apetito inversor prefiere hoy platos con denominación de origen que menús continentales inabarcables. Canarias, con su ocupación récord y su resiliencia climática, es el filete más jugoso de esa cartera. Al independizar los hoteles del Archipiélago, Blackstone no está vendiendo sol; está vendiendo un flujo de caja garantizado que ya no depende de las incertidumbres de Italia o Portugal.

En el sur de Gran Canaria, el núcleo duro de esta posible nueva sociedad incluye activos de alto rendimiento como el Barceló Margaritas o el Corallium Dunamar y la red de IFA como el Catarina. Son establecimientos donde el fondo ya ha hecho el "trabajo sucio": una inversión de 600 millones de euros en reposicionamiento que ha servido para subir la categoría y, por ende, el precio del activo. Lo que Blackstone pone sobre la mesa de los inversores no son paredes, sino contratos de gestión con "marcas de guerra" como Hyatt, Marriott, Meliá o Lopesan. El fondo es el dueño de la tierra y las vigas; las cadenas son las que sirven los cócteles, pero es Blackstone quien se queda con la plusvalía del suelo.

Este movimiento de piezas en la zona noble de las finanzas tiene una lectura clara para el mercado local: Canarias ya no es solo un destino vacacional, es una unidad de negocio autónoma para los mercados de capitales. Al agrupar joyas del sur de Gran Canaria, Blackstone está preparando un producto financiero que podría atraer a nuevos fondos soberanos o inversores institucionales que buscan seguridad en tiempos de tipos de interés volátiles.

La paradoja es fascinante. Mientras en las calles se debate sobre la limitación de la compra de casas y la saturación del modelo, en los despachos de Nueva York y Singapur se decide que Canarias es un activo tan potente que merece su propia casilla en la Bolsa. El "despiece" de HIP no es una retirada de Blackstone, es la culminación de una estrategia de explotación de valor absoluto. Las islas ya no solo exportan turismo; ahora exportan sociedades financieras listas para el consumo de los grandes gestores de activos del mundo.

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