La noticia ha caído como un jarro de agua fría, aunque esperada, en los despachos empresariales del sur de Gran Canaria. El Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) ha sacado la billetera: 212 millones de euros para que los puertos españoles se preparen para la eólica marina. De ese pastel, a Canarias (la región SAMC) le tocan 30 millones de euros. A primera vista, parece una victoria para la isla. Pero si rascamos en la nota de prensa del Ministerio, la realidad para el sur de Gran Canaria, que es donde se colocarán mayormente, y el litoral sureño es otra: esos 30 millones "ni se olerán" en Castillo del Romeral.
Es paradójico. Gran Canaria va a ser el epicentro de la eólica marina en España, y los vecinos de San Bartolomé de Tirajana verán las luces de los molinos en el horizonte. Sin embargo, los 30 millones de los fondos NextGenEU para adaptar muelles pasarán de largo por la autopista GC-1 sin detenerse. El sur seguirá viviendo del turismo y de la logística de consumo, pero la oportunidad de diversificar hacia una "industria pesada verde" se queda, por ley y por estructura, en los muelles de la capital. Una vez más, el sur pone el recurso natural y el norte pone la factura.
El programa PORT-EOLMAR es tajante. Las ayudas solo se concederán a proyectos en puertos de titularidad estatal, los llamados de "Interés General". En Gran Canaria, esto tiene nombres y apellidos: El Puerto de La Luz y de Las Palmas. Mientras que en el sur ven cómo los parques eólicos marinos se proyectan precisamente frente a sus costas —desde Castillo del Romeral hasta Juan Grande—, la inversión para crear la industria auxiliar, el montaje de los aerogeneradores gigantes y la logística pesada se queda en el norte. El sur pone el paisaje y, posiblemente, el impacto visual, pero la "sala de máquinas" financiera y de infraestructuras se queda en la capital.
La convocatoria exige condiciones que los puertos deportivos o de refugio del sur (como Pasito Blanco o Arguineguín) ni tienen ni pueden tener:
Se requieren líneas de atraque y calados profundos para grandes buques que transportan plataformas flotantes y se necesitan explanadas kilométricas para el ensamblaje de componentes de alto valor. Al no ser Puertos del Estado, los recintos del sur quedan automáticamente fuera de la "concurrencia competitiva".
La condición del MITECO es que cada euro público sea igualado por inversión privada en un proyecto industrial de al menos una década. Esto significa que las empresas que fabricarán y mantendrán los molinos se instalarán donde esté la ayuda: en los muelles de la Luz. El sur de Gran Canaria, que es donde el viento sopla con la fuerza necesaria para que estos parques sean rentables, se queda una vez más como el "escenario de producción", mientras que la "gestión del beneficio" y la infraestructura industrial se concentran en el área metropolitana.














