Mientras los pasillos de IFEMA bullen con la retórica política sobre la subida de tasas de Aena y las tensiones institucionales, el verdadero core business de la delegación canaria se mueve en una frecuencia distinta. En los stands de Ifema, el sur de Gran Canaria ha vuelto a erigirse como el garante de la solvencia regional. No es solo una cuestión de volumen de camas; es la demostración de un ecosistema profesional —desde Maspalomas hasta Mogán— que opera con la precisión de un centro financiero. Solo Maspalomas y Mogán aportan optimismo: el resto está contaminado de riesgo de turismofobia.
El sur no solo aporta el sol; aporta el know-how. En las mesas de negociación, los profesionales grancanarios han demostrado una sofisticación técnica que supera la media nacional. La capacidad de sus técnicos para integrar el análisis de datos (Big Data) en la gestión de flujos turísticos y la apuesta por la inteligencia artificial aplicada a la sostenibilidad hotelera han sido el gran argumento de venta frente a los turoperadores internacionales.
El motor principal ha disparado su facturación un 24,5%, alcanzando los 589,2 millones de euros. Este dato valida la política de renovación de activos y el reposicionamiento hacia el segmento premium. El sector del transporte local ha experimentado una transformación radical. El gasto en Taxi, Transfer y VTC se ha catapultado un 131,5% (84,1 millones de euros), evidenciando que el turista del sur demanda mayor autonomía y servicios personalizados. El análisis demográfico del gasto confirma que el sur de Gran Canaria está ganando la batalla por el segmento más rentable del mercado. Los turistas de 44 años o más son los grandes dinamizadores del ecosistema, con un gasto medio por viaje de 1.703,63 € y un gasto diario de 188,88 € (un 6,4% más que el año anterior). Esta "Silver Economy" europea encuentra en el sur de la isla su refugio de calidad, permitiendo que el gasto por hombre alcance los 1.631 € por estancia.
El análisis demográfico del gasto confirma que el sur de Gran Canaria está ganando la batalla por el segmento más rentable del mercado. Los turistas de 44 años o más son los grandes dinamizadores del ecosistema, con un gasto medio por viaje de 1.703,63 € y un gasto diario de 188,88 € (un 6,4% más que el año anterior). Esta "Silver Economy" europea encuentra en el sur de la isla su refugio de calidad, permitiendo que el gasto por hombre alcance los 1.631 € por estancia.
Frente a la incertidumbre macroeconómica que sobrevuela los mercados alemán y británico, los líderes empresariales del sur han desembarcado en Madrid con una narrativa basada en la resiliencia operativa. Mientras el Gobierno regional litiga por la gobernanza de los aeropuertos, son los altos directivos de las cadenas hoteleras con sede en el sur y los técnicos municipales de San Bartolomé y Mogán quienes están cerrando los contratos que aseguran el flujo de caja para el próximo invierno.
"El sur de Gran Canaria es el balance de situación de esta comunidad", comentaba el directivo de una Socimi a Maspalomas24H en el entorno del pabellón 9. Mientras el discurso oficial de Fernando Clavijo se centraba justificadamente en el reproche a Aena por su política de dividendos, en los briefings privados, los líderes del sur de Gran Canaria enviaban un mensaje de estabilidad institucional.
La presencia de una clase empresarial madura, capaz de reinvertir beneficios en la renovación de la planta alojativa, actúa como un contrapeso necesario. Es esta "aristocracia técnica" del turismo —directores de expansión, expertos en sostenibilidad y gestores de destino— la que permite que Canarias siga siendo percibida por el capital extranjero como un activo de bajo riesgo.
La crónica de este Fitur 2026 dejará por escrito que, más allá de las tasas y las tasas de acceso a parques naturales, la economía canaria sobrevive gracias a la tracción de su zona sur. Allí, la colaboración público-privada no es un eslogan, sino una necesidad de supervivencia. Los profesionales del sur han vuelto a demostrar que, cuando el ruido político sube de tono, la mejor defensa es una cuenta de resultados impecable y una oferta de servicios que justifica cada euro del gasto del turista premium.















