En el tablero de ajedrez que representa Fitur 2026, la presencia de Alsa ha dejado de ser la de un operador de transporte para consolidarse como un actor logístico de primer nivel. Tras la adquisición estratégica del Grupo 1844 (Canary Bus), la firma liderada por Jorge Cosmen ha utilizado el escaparate de Madrid para validar su apuesta por el sur de Gran Canaria, un destino que el gigante asturiano define no solo como mercado, sino como "laboratorio de aprendizaje".
El interés de Alsa en las islas responde a una métrica crítica: el turismo como una cadena de servicios integrados. Con una inversión que despliega 800 vehículos y genera 1.600 empleos, Alsa busca capturar el valor de un mercado donde la ineficiencia logística —la congestión de tráfico— se percibe como el principal "asesino de destinos". En este Fitur 2026, Alsa ha enviado un mensaje a los inversores: el sur de Gran Canaria es el lugar donde se está definiendo la movilidad turística del futuro. El reto será si la infraestructura vial de la isla puede seguir el ritmo de la ambición de Alsa.
Para el sur de Gran Canaria, donde los datos del 3T 2025 muestran un crecimiento del 78,6% en el gasto en transporte local, la entrada de Alsa supone la profesionalización institucional de la última milla. La compañía no viene a competir por volumen, sino a gestionar la complejidad de un destino que combina el turismo de masas con segmentos de alto valor.
Lo que hace singular esta crónica es la inversión de la jerarquía habitual: Alsa no viene a imponer un modelo peninsular, viene a replicar el modelo canario en el resto de España. La "interacción altísima" entre operador y administración que se da en el archipiélago es, a ojos de la emprean activo intangible de alto valor.
En un sector castigado por la rotación, Alsa apuesta por la captación de talento y la digitalización como barreras de entrada frente a competidores menores. La entrada de Alsa se produce en un momento de ebullición del gasto. Mientras el transporte público colectivo cae un 12,6%, el gasto en traslados privados y servicios de valor añadido se ha disparado. Alsa, al adquirir el Grupo 1844, se posiciona para pivotar entre ambos mundos, aprovechando la infraestructura de una empresa familiar con décadas de arraigo pero inyectando el músculo financiero y tecnológico de una multinacional.















