En un mercado global donde la digitalización y la automatización ganan terreno, el sur de Gran Canaria ha encontrado su mayor fortaleza en el capital humano. Los indicadores de satisfacción de este último mes revelan que, por encima de las infraestructuras o la ubicación, lo que los turistas valoran de forma sobresaliente es el personal. Con una valoración media que supera la excelencia, el servicio se sitúa como el pilar que sostiene la experiencia del visitante, superando en percepción a otros factores críticos como el confort o la limpieza según datos del Patronato de Turismo de Gran Canaria de enero de este ejercicio. Esta "hospitalidad de autor" es la que permite al destino mantener una reputación sólida superior a 9 sobre 10, una nota que se mantiene estable a pesar del incremento de la planta alojativa y la presión de la demanda.
Desde la perspectiva de la rentabilidad, este reconocimiento al personal tiene una traducción directa en la cuenta de resultados del sector. El precio medio por noche en el último mes se ha situado en los 233 euros, lo que supone un incremento de 11 euros por noche respecto al mismo periodo del año anterior. Este crecimiento del ticket medio, en un ecosistema que ya cuenta con 125 hoteles operativos (+16 establecimientos más que hace un año), demuestra que el mercado está dispuesto a pagar una prima por la calidad del servicio.
La ocupación media se ha estabilizado en un robusto 78%, una cifra que refleja un equilibrio saludable entre volumen y precio, evitando la saturación y preservando los márgenes de beneficio.El análisis por segmentos arroja datos reveladores sobre la jerarquía de precios en la isla. Mientras que los hoteles de 5 estrellas lideran el mercado con una tarifa media de 235 euros, el segmento de 4 estrellas muestra una resiliencia notable situándose en los 218 euros, muy cerca de los estándares del lujo.
Incluso los establecimientos de 3 estrellas mantienen un posicionamiento sólido con 177 euros por noche. Esta estructura tarifaria, apoyada en indicadores de limpieza y confort que oscilan entre el 77% y el 84% de satisfacción, confirma que el sur de Gran Canaria ha logrado transitar con éxito hacia un modelo de turismo de valor, donde la inversión en formación y bienestar del personal se traduce directamente en la capacidad de elevar los precios sin sacrificar la ocupación.
En definitiva, Gran Canaria cierra este ciclo mensual de enero de 2026 con la certeza de que su mayor patrimonio no son solo sus dunas o su clima, sino la profesionalidad de sus plantillas. Con unos ingresos que siguen batiendo récords y una valoración del servicio que actúa como escudo ante la competencia de destinos más económicos, la isla encara 2027 con argumentos de sobra. El reto ahora para la patronal y el Cabildo es asegurar que esta excelencia en el trato se mantenga como la seña de identidad de un destino que ya factura por encima de los 222 euros de media consolidada, marcando la pauta de lo que debe ser la industria turística del siglo XXI.















