La recaudación del ITP en Canarias alcanza los 304 millones hasta octubre de 2025. El alza de precios del 11,6% y el volumen de ventas marcan un año récord. El mercado inmobiliario de Canarias está experimentando una intensa reestructuración jurídica y fiscal que se ha visto reflejado al cierre de 2025. Al calor del debate sobre la nueva Ley de Vivienda Vacacional, los datos de recaudación hasta octubre revelan que el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) ha alcanzado los 304,8 millones de euros, un 9,41% más que el año anterior. Este incremento no solo se explica por el volumen de transacciones, sino por una escalada de precios imparable: en las Islas, el Índice de Precios de Vivienda (IPV) ha registrado una tasa anual del 11,6%, encareciendo cada operación y, por ende, su factura fiscal.
Lo más revelador de esta etapa es el comportamiento de los documentos notariales. Ante la incertidumbre normativa, se ha detectado un movimiento masivo de propietarios que buscan "blindar" o reorganizar sus activos. En el mes de octubre, la recaudación por operaciones de segregación se disparó un 161,5%, mientras que las agrupaciones crecieron un 146,7% y las divisiones horizontales un 58,1%. Estos trámites son los pasos previos esenciales para fragmentar propiedades o especializar el uso de edificios, lo que sugiere que el sector está adaptando sus escrituras a toda prisa para encajar en el nuevo marco legal de la oferta alojativa.
En paralelo, el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) también muestra una fortaleza inusual, con un crecimiento acumulado del 22,2%. Este repunte está impulsado principalmente por la firma de préstamos hipotecarios y por las transmisiones de locales y otras edificaciones, que crecieron un 34,2% interanual. El inversor parece estar diversificando su cartera más allá de la vivienda tradicional, buscando en los locales comerciales una alternativa ante la presión regulatoria que sufre el mercado residencial en zonas tensionadas del archipiélago.
En el extremo opuesto se sitúa el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), cuya recaudación se ha hundido un 46,5% en términos homogéneos respecto a 2024. Este desplome no responde a una falta de actividad, sino al efecto directo de la bonificación del 99,9% recuperada por el Gobierno de Canarias. Mientras que el "ladrillo" genera ingresos récord para las arcas públicas a través del consumo y la inversión, la fiscalidad sobre las herencias se ha vuelto prácticamente testimonial, dejando el protagonismo absoluto de la economía canaria en manos de la compraventa y la transformación urbana.















