El veredicto de Fernando Bautista, alto cargo de Blackstone en una conferencia a finales del pasado mes de enero en el IESE en Madrid ha sido elocuente: en el actual escenario de 2026, el mercado privado ofrece "mejores condiciones" que el bursátil. Para los tenedores de activos y observadores en el sur de Gran Canaria, esto traduce la desinversión de Hotel Investment Partners (HIP), la mayor hotelera de sur de Gran Canaria, en una operación de ingeniería financiera de manual: empaquetar para un solo postor y evitar el ruido de la Bolsa.
Blackstone, dueña de hoteles de Lopesan en el sur de Gran Canaria en Playa del Inglés o del Barceló Margaritas, no está abandonando España; está ejecutando un reciclaje de capital. La firma considera que el plan de negocio en el segmento vacacional ha alcanzado su madurez. La estrategia ahora es vender ese producto estabilizado —que genera rentas seguras— a inversores institucionales con menor apetito por el riesgo, como fondos de pensiones o de infraestructuras.
Aunque Morgan Stanley y Citi manejan el dual track, el desprecio por la opción pública es evidente. La salida a Bolsa sometería al portfolio del sur de Gran Canaria al "desastre" burocrático denunciado por Ismael Clemente (Merlin) resta agilidad. Históricamente, las Socimis españolas cotizan con descuento respecto al valor neto de sus activos (NAV). Blackstone prefiere la prima de control que paga un comprador privado.
En un entorno de tipos estabilizados, hay liquidez de sobra en fondos como Brookfield o TPG para absorber plataformas de más de 1.000 millones de euros de una sola vez. La retirada de fondos de los hoteles de Maspalomas y Playa del Inglés tiene un destino claro: la vivienda asequible y los centros de datos. Blackstone busca ahora flujos de caja protegidos por la inflación en el residencial, pero bajo un modelo de "gestión y promoción de suelo". Ya no quieren comprar el edificio hecho; quieren controlar la materia prima para maximizar el margen que el sector hotelero, ya muy "apretado" por los costes operativos, no puede ofrecer en este ciclo.
Lo que el sur de Gran Canaria está presenciando es el traspaso de una infraestructura turística ya optimizada de manos de un transformador agresivo a manos de un gestor de rentas.














