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SURESTEEl naufragio plástico del sur de Gran Canaria: El plan para acabar con el cementerio de esqueletos agrícolas

El naufragio plástico del sur de Gran Canaria: El plan para acabar con el cementerio de esqueletos agrícolas

Gara Hernández - M24h Martes, 03 de Febrero de 2026

No hay bienvenida más desoladora para el visitante que aterriza en el sur de Gran Canaria y pone rumbo al sur que la visión del "mar de plástico herido". Kilómetros de estructuras oxidadas y polímeros deshilachados que ondean al viento como fantasmas de una riqueza agrícola que hoy es solo un esqueleto. Ante esta imagen dantesca, la Mancomunidad Intermunicipal del Sureste ha publicado la resolución definitiva de su plan de choque: una subvención en especie para arrancar de la tierra la basura que los propietarios han dejado morir al sol.

En Agüimes, el epicentro del desastre se concentra curiosamente en terrenos industriales. La Asociación Mixta de Compensación del Polígono de Arinaga lidera la lista de beneficiarios con tres parcelas que suman más de 8 hectáreas de suciedad acumulada. Es la paradoja del desarrollo: un polígono que busca la vanguardia pero que aún arrastra el lastre de invernaderos que son auténticos vertederos a cielo abierto. Incluso allí, la desidia es tal que algunas parcelas han sido excluidas porque sus estructuras de hormigón están en tal estado de ruina que suponen un peligro de muerte para los propios operarios de limpieza.

El viaje hacia el dantesco escenario continúa en Ingenio, donde la familia Ramírez Bosch y su comunidad de bienes deberán permitir que las máquinas entren en más de 8,5 hectáreas de terreno degradado. Destaca la intervención en la parcela de Dolores Rosa Ramírez, donde se limpiarán hasta 5 hectáreas de restos plásticos. Son suelos que hoy solo sirven de nido para la basura y que ofrecen una imagen de abandono absoluto en las puertas de entrada a los núcleos urbanos, proyectando una sombra de "tercer mundo" sobre una isla que vive de su estética.

Sin embargo, el mayor "cementerio" de estructuras muertas se encuentra en Santa Lucía de Tirajana. Allí, la empresa La Vereda, S.A. —una de las grandes beneficiarias de fondos europeos según los registros de la PAC— aparece ahora como la principal protagonista de este plan de limpieza. Se intervendrá en más de 15 hectáreas de sus dominios para intentar borrar el rastro de la desidia. Es una intervención de urgencia sobre parcelas inmensas (algunas de casi 10 hectáreas) que han permanecido abandonadas mientras la imagen del municipio se hundía ante los ojos de los turistas que circulan por la GC-1.

Este plan es, en realidad, un reconocimiento de la derrota estética del paisaje. Mientras empresas como Maye Fruit S.L. o Inversiones Sanpe esperan en la lista de reserva, el viento sigue desgarrando los plásticos de las estructuras que no entraron en cupo. El Sureste de Gran Canaria libra así una batalla contra sus propios fantasmas, intentando desesperadamente que, antes de que el próximo avión de TUI o Jet2 aterrice, la imagen dantesca de los invernaderos abandonados deje de ser la primera y más amarga impresión de quienes visitan la capital económica de Canarias.

 

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