La confianza del inversor y turistas en el sur de Gran Canaria se enfrenta a un correctivo inesperado: el Índice de Percepción Turística Global del Patronato de Turismo de Gran Canaria difundido este martes ha caído hasta los 81,68 puntos, lo que supone una contracción del 3,1% en comparación con el ejercicio anterior. Este retroceso es especialmente sintomático porque se produce a pesar de que la Seguridad sigue siendo una fortaleza inexpugnable con 93 puntos y el Clima mantiene su atractivo con 84. El problema reside en los factores que dependen de la mano del hombre: el Índice de Producto se queda en un discreto 71 y la satisfacción Hotelera cae hasta los 68 puntos, evidenciando que la infraestructura y la oferta complementaria no están logrando capitalizar el entorno natural de la isla.
El escrutinio de los mercados internacionales es feroz, liderado por un Reino Unido que genera el 20,87% de las reseñas, seguido de Italia (10,78%) y una Alemania que, con un 9,81%, sigue siendo el juez más severo del sur. Los datos de satisfacción por categorías confirman que el lujo es el único segmento que aguanta el tipo, con un 79,5 en los hoteles de cinco estrellas, mientras que la oferta de cuatro estrellas (68,1) y tres estrellas (66,1) muestra síntomas de fatiga. Esta segmentación indica que la clase media europea está encontrando desajustes entre el precio pagado y la experiencia recibida, una señal de alarma para el mercado de volumen que sostiene la economía de la zona.
En cuanto a la diversificación del interés, el producto Cultural ha dado la sorpresa al captar el 22,79% de la atención de los visitantes, superando incluso al Sol y Playa, que se queda con un 16,89%. Sin embargo, la gestión del sentimiento revela grietas preocupantes: el producto Familiar, vital para la temporada de invierno en el sur, registra un 8% de sentimiento negativo, la tasa más alta de todo el informe. Mientras que el Bienestar brilla con un 37% de menciones positivas, otros pilares como la Gastronomía (29% positivo) o el Ocio Nocturno (32% positivo) navegan en la mediocridad de lo neutral, sugiriendo que el destino necesita una renovación urgente de su narrativa y de su calidad operativa si quiere frenar la fuga de valor hacia competidores más dinámicos.














